El peculiar aspecto del Scottish; bajito, de larga y estrecha cabeza, patitas cortas que se confunden bajo el pelo de su faldón, la robustez de su cuerpo junto a su mirada llena de inteligencia, fueron las características más apreciadas en el origen de la raza, la caza. Estos rasgos son hoy el sello inconfundible del Scottish actual.

Al principio la raza estaba rodeada por la controversia ya que cada criador creía tener las características correctas de la raza.
A principios del siglo XX, la cría el Scottish fue estabilizándose, pero los perros seguían siendo demasiado altos y demasiado de largos. Algunos criadores, como Sr. Chapman que fue el primero en ganar en la exposición de Crufts en 1929 con su Scottish CH. Heather Necessity, dominó la raza y dejó su huella en la evolución del Scottish Terrier.

En los años 30, el Scottish estaba de moda entre la gente de clase alta, se le podía ver en los bulevares y boutiques más elegantes de la ciudad. El Scottish del Presidente Franklin Roosevelt " Fala" fue el perro más conocido de su época.
En los años posteriores, la calidad de los Scottish mejoró notablemente y la producción era más homogénea.

Las grandes cualidades de su personalidad y temperamento lo han convertido hoy en día, en un perro recomendado por psicólogos de USA y Canadá para ayudar a la socialización y progreso de niños con problemas de adaptación y comunicación.